La mala educación
Lo que encuentra uno:
Me molesta extraordinariamente la gente maleducada. Tal vez esté un poco anticuado, pero creo que la grosería es un pecado intolerable, comparable en culpa a cualquier otra forma de maldad.
Las situaciones desagradables o incómodas, manejadas con cortesía, generalmente se terminan resolviendo u olvidando. Pero si al problema se le añade la ofensa gratuita de una zafiedad innecesaria, pueden generar un resentimiento intenso y duradero.
Un caso particularmente desagradable es el de la gente que no devuelve las llamadas de teléfono. El esfuerzo de devolver una llamada es tan pequeño que nada justifica su omisión, y sin embargo hay quien decide prescindir de tan somero engorro.
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