Mi visita a los monumentos
Como dije en el post anterior, salí de casa, no para visitar monumentos –como tú, que eres bastante avispado, percibiste- lo que en realidad me apetecía era dar un garbeo.
Pasé por delante de cinco iglesias, cosa no rara en Santiago, que casi hay más iglesias que casas. En fin, que vi. a mucha gente entrando y saliendo de las iglesias y por más que me lo propuse, no fui capaz de atravesar umbral alguno.
Me acerqué al casco viejo, despues de transitar por la rúa de San Pedro, subí por Casas Reales, atravesé Cervantes, torcí por la Azabachería camino de la Quintana, bajé las escalinatas de Platerías, enfilé A Raiña y me encontré en el Franco, donde naturalmente me tuve que parar para tomar un vino. Despues seguí el periplo por el Tubo de la Risa, atravesé el Toral, subí por Hüerfanas, caminé por la Calderería, subí al Preguntoiro y ahí, en casa de mi amigo Roberto, tomé otro vino.
Seguir leyendo...