Tortitas
Ella decía que era cierto
Mi abuela, que se pasó sus primeros años de casada entre México y España, contaba que una amiga suya, mexicana en Veracruz, había probado unas tortitas de una panadería y al parecer le gustaron mucho.
Tanto le gustaron, que se atrevió a preguntar a la dueña del establecimiento la receta de las dichosas tortitas.
La buena mujer se la dio y la amiga de mi abuela se apresuró a probar por si misma el invento.
Su decepción fue grande, las tortitas no tenían el sabor de las originales, pero como era testaruda volvió a intentarlo, esta vez siguió pe a pa todas y cada una de las instrucciones, tanto de harina, tanto de agua, etc. e igualmente con el tiempo y temperatura de la cocina.
Nada de nada, aquellas tortitas no sabían igual.
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