Teoría ferrolana
¿Qué pasa con Ferrol?
Ferrol, ciudad departamental, después zonal y ahora poca cosa (militarmente hablando), era un antiguo pueblo de pescadores que, por su excelente ría y situación estratégica, hizo que Fernando VI se decidiera a dotarla de astilleros en los que España iba a construir muchos de sus buques de guerra (no hay que tenerle miedo a la palabra), si hombre si, de esos de madera “Con cien cañones por banda” de la Canción del Pirata de José Espronceda, pues en Ferrol se construían, para darle a España poder en los mares y prestigio en el Mundo.
Durante unos siglos Ferrol atravesó todo tipo de circunstancias, reflejando la realidad de la política marítima de España, tuvo épocas de esplendor y muchas crisis, no creo que muchas ciudades se muevan tan al alimón con la política de los diferentes gobiernos que este país ha sufrido, más que disfrutado.
El ferrolano, tiene orgullo de su ciudad, la quiere y sobre todo es, dentro de Galicia, eso, ferrolano más incluso que gallego.
Los ferrolanos, por su propio origen, son gentes de aquí y de allá, cartageneros, gaditanos, gallegos, castellanos y un compendio integral de los pueblos de España. He puesto en tercer lugar a los gallegos no por un despiste, lo he hecho a propósito, en Ferrol nadie se fija de donde es uno, mientras que no seas un “conacho”, todo va bien.
Como decía mi profesora de francés, La Madame (La Señora, nunca mejor dicho), así la llamábamos sus alumnos del Instituto “Concepción Arenal” (por cierto, ilustre penalista de España, de Ferrol, naturalmente), era francesa de nacimiento, pero un feliz matrimonio la hizo ferrolana (desde aquí mi modesto homenaje a tan buena profesora), pues ella decía cuando nos íbamos por las ramas (parafraseando a Rabelais) “Revenon a nos moutons” (traducción gracias a ella: “Volvamos a nuestros corderos”), que era una manera de hacernos poner los pies en el suelo. Es decir, Ferrol, como toda ciudad artificial (esto merece todo un tratado), se ha visto sometida a todo tipo de avatares a lo largo de su vida, llena de hechos heroicos, cotidianos e incluso ejemplares (leer la vida de Grandal), en fin con tanta disquisición y recurso a la memoria colectiva ya uno no sabe muy bien, ¡qué carallo de teoría quería exponer!
Menos mal que puse una pregunta al inicio de este artículo (no voy a decir modesto, porqué no me lo parece) y esta interrogación me lleva a preguntar a todo el que me quiera responder.
¿Qué pasa con Ferrol?
P.D./ Un día mi madre llegó a casa y me dijo: He conocido a tu profesora de francés (mi madre, para quién no la conozcáis, os digo que, es Licenciada en Filosofía y Letras, extremo que siempre me tuvo muy intrigado, sobre todo conociendo, como conozco a sus hijos, lo que me llevó a las dudas vitales, ¿el conocimiento se hereda?, ¿cada uno tiene que adquirirlo?, ¿por qué no existe la ciencia infusa? ¿era Aristoteles letrado?, ¿Cervantes, acaso es un filósofo manchego?) en resumen mi madre, por fin, conoció a mi profesora de francés que, en un acto social, parece ser le dijo que su hijo era (y ahora viene lo bueno), inteligente, pero un vago redomado (yo, que ya lo sabía, esperé el veredicto final), mi madre no añadió más, solo una mirada, de esas miradas que tu novia jamás te echará.


Excelente defensa de tu “chusquiña” ciudad.Estoy de acuerdo con tu profesora, eres inteligente, rapaz. Saludos de una coruñesa…y ferrolana.
Comentario de Manuela...Noli el 25-7-2008 a las 3:34 pm
Manuela…Noli:
Ya, no tan rapaz.
Un beso, “chavea”
Comentario de ártabro el 26-7-2008 a las 2:18 am