Despachos
El Rey de España preside la entrega de despachos a los oficiales de Marina

Esta ceremonia poco y mal explicada a la ciudadanía, se resume en la confianza que, la Corona y ahora el Estado, hace en sus oficiales de la Marina de Guerra o Armada Española, tanto monta monta tanto, para defender su integridad territorial.
El despacho, en su acepción 8ª que la RAE hace, se acomoda mejor con lo que quiero comentar.
Ayer, 16 de Julio de 2006, el Rey de España, ha entregado en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra) sus despachos a los nuevos oficiales de marina.
Esta reseña en las crónicas periodísticas quizá a usted no le diga nada, pero a mí me lo dice todo.
En realidad, ¿Qué es un oficial de marina?
Ayer, de noche, estuve viendo por enésima vez el Puente sobre el río Kwai, y en esa película se recoge la esencia de la milicia, el honor, los principios y la dignidad, valores que por modismos de la época, han perdido valor, pero no esencia. Al final, sin principios no existe dignidad que el honor sostenga.
Puede que algún lector, sin mucha experiencia y poco recorrido en la vida, pueda llegar a observar que, mi comentario está fuera de lugar y algo caduco, pero yo, le invito a reflexionar, a pensar, analizar, estudiar y todo aquello que hace que el hombre se desarrolle en su propia esencia, sin prejuicios y mire a su interior para ver si estaría dispuesto a ofrecer su vida por sus semejantes.
Ya sé que es muy fuerte, pero, ¿qué otro compromiso se puede tener?, si uno es Oficial de Marina.
El calor me aplana, y llevamos varios días con calor, mucho calor.
Esta revolución, por muchos considerada burguesa, se ha demostrado revolucionaria en todo. Desde su explosión (porque las revoluciones no se hacen, explotan) se empezó a contar la
Mi tía Carmiña, rubia y de ojos azules, pero con un carácter de padre y señor mío, se quedó soltera, y no fue por falta de pretendientes, posiblemente a ella no le gustaron lo suficiente y prefirió vestir sobrinos, que, desde luego, no eran santos, en el mejor sentido de la palabra.
A mi solo no, mucha gente su buena o mala cabeza los ha perdido, según esa expresión popular que, considera que todo lo que provenga de la cabeza, no es de fiar.