Infancia
Eso que nos conmueve
Ahora, no hace ni cinco minutos, venía, yo, con el carro de la compra de Alcampo, por el pasillo/calle del Área Central de Fontiñas (Santiago de Compostela), cuando un chaval de incierto paso se cruzó en mi camino y, naturalmente, me hizo detener.
Afloraron, todo en un instante, esos sentimientos dormidos que, cuando contemplas a un niño que está despertando a la vida, te encogen el corazón, quizás por comparación con otros momentos, años atrás, vividos en similares circunstancias.
La madre y la abuela estaban con el chaval, tanto una como la otra, me agradecieron el gesto de parar, para que su infante no sufriera percance alguno.
Por mi parte, no pude menos que contemplar el andar balbuceante de quien da sus primeros pasos en este mundo.
La abuela me sonrió y le dije: ¡Que niño más guapo!
Ella me rectificó: ¡Es una niña!
¡Pues vaya ojos que tiene la niña!, exclamé.
La abuela se hinchó de orgullo y yo seguí mi camino.
¡Cosas de todos los días!
Si, vosotros, ustedes (que diría la Lola Flores), escucháis un pasodoble, taurino, desde luego, y no comprendéis el sentimiento que tiene, está claro que, de España no sois.
La salida de tono del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, mientras estaba en el uso de la palabra el Presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, y que tuvo una petición, expresa, del Rey de España: “¿Por qué no te callas?", ha dado pié a todo tipo de comentarios en los distintos medios informativos.
A raíz de la 
