Año 2008
Vivan los buenos propósitos
Muy bien, ya estamos en el año de gracia de nuestro señor Jesucristo de 2008, según el calendario gregoriano que, es el que rige para los países llamados cristianos, en realidad se trata solo de una convención para ponernos de acuerdo en la hora en que, la próxima guerra va a comenzar.
Usted, si vive en España (gran país), se habrá tomado las doce uvas, cada una con su correspondiente campanada.
Curiosamente esta costumbre que tenemos, es relativamente reciente, data de principios del siglo XX, cuando en un año de excedentes de uva, para darle salida a tanto volumen acumulado, un avispado empresario tuvo la idea de buscar la solución, a su problema, con la ingesta de las susodichas, por cada uno de sus conciudadanos, con cada campanada de las doce horas que culminan el 31 de diciembre, naturalmente, desde la Puerta del Sol de Madrid. ¡Todo un éxito, tú!
Pero la cosa, no se queda en eso, existen los buenos propósitos, si hombre si, esos que se hacen en momentos de euforia y que, esperamos, a nadie se le ocurra tomarlos en cuenta, y menos pedirnos explicación de su cumplimiento.
¿Y luego? (que diría un gallego), ¿a qué carallo viene tanto ritual?
¡Huy, que carallo! (que diría otro gallego).
A final del este año de 2008, hablamos, digo yo.

