ártabro

Escrito por ártabro a las 5:00 pm del Martes, 12 de Agosto de 2008
Categoría: Personal - Reflexión - Internet

Un post

De lo que quería hablar

Este no es un post más, no hombre no, más bien es menos, o incluso podríamos decir que es un post de vacaciones.

Y no es por falta de noticias, ver: Juegos Olímpicos, guerra de Osetia, y un largo etcétera.

Tampoco significa que ya no tenga ganas de escribir, tal solo es, que estoy perezoso.

¡Y para esta chorrada, nos molestas!, dirán algunos.

Pues si, con chorradas de este tipo llenamos el tiempo, e incluso el espacio (que por si no lo sabias: Es curvo).

Escrito por ártabro a las 2:34 pm del Miércoles, 11 de Junio de 2008
Categoría: Personal - La vida

Don Emilio

La vida sale al encuentro

El maestro de escuelaHoy, he recibido una llamada del pasado.

Mi maestro de cuando tenía siete años, D. Emilio, me ha llamado por teléfono, para decirme que ha cumplido 100 hermosos años 100.

La alegría me atropellaba la memoria y el desconcierto ante lo imprevisto dio paso a la tranquilidad del alumno que habla con su viejo maestro y, por fin, le puede agradecer lo que su ejemplo y enseñanza le ha valido en la vida, que al fin y al cabo es lo que cuenta.

Me dice que su vida, en Barcelona, es plena, con su hija, nietos y bisnietos. Vamos que sigue en plena forma, disfrutando de los suyos.

Como es un buen conversador, me ha pasado la larga charla en un suspiro, de un tema hemos saltado a otro, haciendo repaso a las muchas anécdotas de aquellos tiempos.

Me dice que tiene una colaboración con una radio de Ribeira (A Coruña), en la que todos los jueves a las 11:00 horas recuerda, mejor revive, la vida y milagros de aquella tierra. (Radio Ribeira – F.M. 88.8)

Ahora, con estas líneas, quiero dejar constancia de mi aprecio, respeto y cariño a tan buena persona.

¡Feliz cumpleaños!

Escrito por ártabro a las 6:53 pm del Miércoles, 2 de Enero de 2008
Categoría: Personal - La vida - Relato

Castrito y Bayolo

Dos personajes de mi infancia

Personajes de mi infancia (Doña Urraca del TBO)Castrito era pintor de brocha gorda y bebedor habitual, todo mezclado.

Siempre andaba en bicicleta, una de carreras (como le decíamos los chavales), y siempre de un lado para otro a la busca de no se sabe muy bien que.

Un día le encargaron pintar la fachada de “La Flor de Mayo” (un bar) y como le pagaban en especie, el bueno de Castrito hizo una obra artística digna de mejor empresa.

Una maceta con una flor algo caída, que digo caída, parecía que estaba a punto de morirse de lo mustia que la pintó, y debajo escribió el nombre del bar, “lA fLOr de mAyO”, cada letra de unas dimensiones distintas que las otras, algunas por debajo del nivel, otras por encima, las más caídas y pocas trepando por la pared.

La coña que se generó a cuento de esta “pintada” tuvo entretenida a buena parte de la localidad durante meses.

Al final, el dueño del local tuvo que contratar a otros pintores para arreglar el desaguisado de Castrito.

El pobre, ¡con lo orgulloso que estaba de su obra!

Bayolo, los domingos, que era cuando había cine, se presentaba al lado de la taquilla, en la que el personal sacaba su entrada, para con su camiseta agujereada, panza prominente, aspecto bobalicón y palillo entre los dientes, inspirar la conmiseración suficiente y que alguna que otra peseta cambiara de manos.

Él no pedía, solo esperaba.

A mi me inspiraba un sentimiento entre el asco y las ganas de correr.

Mi hermana y yo, con el chicle “Bazooka”, una vez bien mascadito, hacíamos unas extensiones tipo sábana y cuando se presentaban los agujeros en ella, ya teníamos claro lo que representaba: La camiseta de Bayolo.

¡Ya no quedan personajes así!

Escrito por ártabro a las 4:07 am del Martes, 25 de Diciembre de 2007
Categoría: Personal - Reflexión

La buena educación

Solo aquello que, es patrimonio de algunas personas

En verdad, o realidad, ¿qué es la buena educación?

El arte de imbuir a las personas, los principios que fueron útiles a sus mayores. Ni más, ni menos.

Y, ¿por qué me tienen que ser útiles, a mí, los principios de mis mayores?

En realidad o verdad, sin mayores,  no hay principios, y esto solo es el comienzo. Pero: Como de toda interrogación, alguna respuesta sale, podríamos consensuar (arte de acercar posturas antagónicas, que no quiere decir irreconciliables), que después de la superchería y de la ignorancia feliz, a la que el hombre y la mujer (¿no queríais igualdad?, pues chúpate esa), han estado sometidos desde que la estupidez está controlada por los de siempre.

Y ahora, en serio, ¿es preciso que, explique lo que es la buena educación?

Escrito por ártabro a las 3:51 am del Domingo, 23 de Diciembre de 2007
Categoría: Sociedad - Personal - Reflexión

Ascensor

Cada momento, una sorpresa

AscensorSi me he decido a escribir esto (en realidad, todavía no, solo es lo que a continuación voy a teclear), es para hacer patente aquello que suele suceder cuando llamamos al ascensor.

A veces, cuando totalmente distraídos, pulsamos la tecla correspondiente para que el ascensor nos venga a buscar, para llevarnos a donde queremos ir, esperamos que la tecla pulsada responda a nuestras expectativas y no nos traicione.

Después de esperar, la vida es espera, se abre la puerta y siempre o casi siempre aparece un habitáculo vacío, algo impersonal, pero como la tecnología no tiene por que ser amigable, nos introducimos en ese cubil, con la esperanza de que después de pulsar la tecla correspondiente, nos lleve al destino solicitado.

Por regla general, eso es lo que suele suceder, y es difícil que alguien recuerde la última vez que utilizó el ascensor, a menos que haya sucedido un percance digno de narrar.

Nos introducimos en él, pulsamos la tecla del piso de destino y nos dejamos llevar. Se abre la puerta y se acabó la odisea.

Ahora solo nos queda enfrentarnos a aquello que, está al otro lado de la otra puerta.

¿Qué pasaría sin al llamar al ascensor, en vez de un habitáculo vacío, nos encontráramos con un compartimento ocupado por una persona encantadora?

Lo de encantadora, lo dejo a la imaginación de cada uno o una.

Pero, por desgracia, cada vez que el ascensor está ocupado, la situación suele ser de poco encanto, personas que se envaran, rigidez en el trato, lugares comunes e incluso situaciones violentas entre los sexos.

Más de una vez, me he encontrado con chicas que se cruzaban de brazos en una clara actitud defensiva, como si temieran que estaban a punto de sufrir una agresión.

Cada vez que ocurrió, me quedé con la impresión que, para ellas, el ascensor es un lugar hostil, los posibles viajeros, unos violadores en ciernes y la apertura de la puerta automática, el fin de una pesadilla.

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