Ártabro

Escrito por ártabro a las 10:12 pm del Lunes, 25 de Agosto de 2008
Categoría: Relato

Encierro

El “dolce far niente”

Dolce far nienteLlevaba doce días sin salir de casa.

Había ido al supermercado, llenó el carrito de alimentos y bebidas y aún tenía provisiones para otro tanto.

La mayor parte del tiempo, buscaba en Internet cosas que leer, leía de todo, desde El País, Público, La Voz de Galicia, los RSS de los blogs a los que estaba suscrito, hasta los anuncios adjuntos, el tiempo no era un problema, para leer y releer los libros de casa.

Después de horas de lectura, encendía la tele para ver alguna película o algún reportaje de naturaleza o historia.

Se enteró que Obama estaba perdiendo ventaja con McCain, que Paris Hilton se coñeaba de McCain que se quiso coñear de Obama a su costa, que los Juegos Olímpicos de Pekín (perdón Beijín) fueron los mejores de la historia, que un avión se cayo en Madrid y murió mucha gente, que los periodistas no hacen los periódicos, que los ferrolanos tienen molicie (enfermedad contagiada de los periódicos gallegos), que la gente va a la playa cuando hace sol (según la tele, él no se había dado cuenta de eso), y muchas cosas más que, le hicieron sentir un individuo informado.

Confirmó lo mucho que le gustaba el silencio, la tranquilidad y el sosiego.

Ahora, pensó, cuando se acabe esto, ¿seré muy distinto del de antes de mi reclusión o volveré sin apenas cambio?

En ese momento, empezó a notar un fuerte dolor en el pecho y se desvaneció.

Durante dos meses, nadie lo echó en falta, solo un lector de su blog dejó un comentario criticando su escasa producción.

Escrito por ártabro a las 7:50 pm del Viernes, 22 de Agosto de 2008
Categoría: Relato

Medrar

Siempre hacia arriba

En la cima del MundoCreía, que trabajando con honradez y perseverancia, poco a poco, conseguiría su objetivo: Medrar en su empresa.

Le habían dicho, de pequeño, que la honradez y la constancia eran los principios básicos del éxito. Y él se lo creyó.

Lo había contratado una entidad financiera, un Banco, y estaba poniendo todo su esfuerzo, para conseguir un puesto mejor que él actual.

Entraba antes que nadie y salía después que el último, trabajaba, trabajaba y trabajaba.

Las cosas empezaban a ir bien, pensaba.

Pero, lo que él no sabía era que el trabajo no lo es todo, hace falta relacionarse dentro del trabajo con aquellas personas que deciden.

Un compañero, como quien no quiere la cosa, se lo dijo: Cuanto más te agachas, más se te ve el culo.

Como tonto no era, entendió el mensaje y empezó a observar a otros, que también querían medrar.

Lo primero que percibió es que no trabajaban tanto como él, pero sabían estar cerca del poder.

Coño, ¿cómo lo hacen?, se preguntaba.

Un rival se lo enseñó, el día que lo vio halagando a la esposa del jefe, con una desfachatez  digna de un Director General, y de pronto lo entendió:

¡No importa lo que eres o haces, lo importante es lo que aparentas!

Armado con este bagaje, dicen, que hoy, es el Presidente de la Compañía.

Escrito por ártabro a las 1:50 pm del Sábado, 16 de Agosto de 2008
Categoría: La vida - Relato

Despertar

La vida entre dos mundos

Había amanecido, pero yo continuaba en la cama, adormilado, entre la consciencia y el despertar. Notaba que mi cuerpo empezaba a obedecer a mi voluntad, ya podía mover los dedos de los pies e incluso pude entreabrir los ojos. Encontré placer al estirar mis piernas y al mismo tiempo deseaba seguir más tiempo en mi lenta somnolencia.

Me llamo la atención el silencio profundo de aquella habitación, y eso, me hizo poner en guardia.

Ya estaba en vigilia, se había roto el encanto.

Era, ¡que estaba de vacaciones!

Escrito por ártabro a las 6:53 pm del Miércoles, 2 de Enero de 2008
Categoría: Personal - La vida - Relato

Castrito y Bayolo

Dos personajes de mi infancia

Personajes de mi infancia (Doña Urraca del TBO)Castrito era pintor de brocha gorda y bebedor habitual, todo mezclado.

Siempre andaba en bicicleta, una de carreras (como le decíamos los chavales), y siempre de un lado para otro a la busca de no se sabe muy bien que.

Un día le encargaron pintar la fachada de “La Flor de Mayo” (un bar) y como le pagaban en especie, el bueno de Castrito hizo una obra artística digna de mejor empresa.

Una maceta con una flor algo caída, que digo caída, parecía que estaba a punto de morirse de lo mustia que la pintó, y debajo escribió el nombre del bar, “lA fLOr de mAyO”, cada letra de unas dimensiones distintas que las otras, algunas por debajo del nivel, otras por encima, las más caídas y pocas trepando por la pared.

La coña que se generó a cuento de esta “pintada” tuvo entretenida a buena parte de la localidad durante meses.

Al final, el dueño del local tuvo que contratar a otros pintores para arreglar el desaguisado de Castrito.

El pobre, ¡con lo orgulloso que estaba de su obra!

Bayolo, los domingos, que era cuando había cine, se presentaba al lado de la taquilla, en la que el personal sacaba su entrada, para con su camiseta agujereada, panza prominente, aspecto bobalicón y palillo entre los dientes, inspirar la conmiseración suficiente y que alguna que otra peseta cambiara de manos.

Él no pedía, solo esperaba.

A mi me inspiraba un sentimiento entre el asco y las ganas de correr.

Mi hermana y yo, con el chicle “Bazooka”, una vez bien mascadito, hacíamos unas extensiones tipo sábana y cuando se presentaban los agujeros en ella, ya teníamos claro lo que representaba: La camiseta de Bayolo.

¡Ya no quedan personajes así!

Escrito por ártabro a las 10:00 pm del Jueves, 6 de Diciembre de 2007
Categoría: Sociedad - Política - Economía - Relato

Catástrofe

¿Arde Ferrol?

Planta de gas licuado en Mugardos (A Coruña-Galicia-España)Hoy, 14 de Enero de 2032, a las 8 horas y 10 minutos, ha ocurrido.

La planta de gas licuado instalada, hace unos años, en el municipio de Mugardos, ha saltado por los aires.

La mayor parte de las casas próximas, han quedado reducidas a cenizas, el pueblo ha sido arrasado, las victimas se cuentan por miles. Al otro de lado de la ría, Ferrol, ha sufrido la onda expansiva de la violenta explosión final, la gente, presa del pánico, se ha dirigido a las afueras, ante la magnitud de los incendios declarados y la nube tóxica generada.

Las autoridades han declarado, de inmediato, la alarma roja y el Ejército ha sido movilizado para controlar la situación, al considerar que la defensa nacional estaba en peligro, toda vez que una de sus principales bases navales ha desaparecido. Los astilleros de Navantia han quedado reducidos a escombros.

Las labores de extinción de los incendios se están produciendo con gran lentitud, a pesar de acudir los servicios de bomberos de toda Galicia, se ven impotentes ante la magnitud del desastre.

Por los distintos medios informativos, continuamente, se facilita información a los afectados, sobre la conducta a seguir y se comunican las instrucciones de las autoridades, para restablecer el orden.

De momento, lo que sabemos sobre el origen de la catástrofe, es:
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Escrito por ártabro a las 9:28 pm del Sábado, 24 de Noviembre de 2007
Categoría: Personal - La vida - Relato

Infancia

Eso que nos conmueve

InfanteAhora, no hace ni cinco minutos, venía, yo, con el carro de la compra de Alcampo, por el pasillo/calle del Área Central de Fontiñas (Santiago de Compostela), cuando un chaval de incierto paso se cruzó en mi camino y, naturalmente, me hizo detener.

Afloraron, todo en un instante, esos sentimientos dormidos que, cuando contemplas a un niño que está despertando a la vida, te encogen el corazón, quizás por comparación con otros momentos, años atrás, vividos en similares circunstancias.

La madre y la abuela estaban con el chaval, tanto una como la otra, me agradecieron el gesto de parar, para que su infante no sufriera percance alguno.

Por mi parte, no pude menos que contemplar el andar balbuceante de quien da sus primeros pasos en este mundo.

La abuela me sonrió y le dije: ¡Que niño más guapo!

Ella me rectificó: ¡Es una niña!

¡Pues valla ojos que tiene la niña!, exclamé.

La abuela se hinchó de orgullo y yo seguí mi camino.

¡Cosas de todos los días!

Escrito por ártabro a las 9:56 pm del Sábado, 4 de Agosto de 2007
Categoría: Personal - La vida - Relato

Anguilas

En empanada, por supuesto

Laguna de ValdoviñoEra yo un chaval, de unos siete u ocho años, cuando asistí a una jornada de caza-pesca que, me dejó un recuerdo imborrable:

Mi padre, con D. Emilio Cayón, Pepe Casas, El Gitano y demás gente conocedora de este asunto (la caza-pesca de la anguila), y este impúber narrador, se adentraron en la Laguna de Valdoviño (a unos diez y siete kilómetros al Norte de Ferrol), para apostados en sus cañaverales y armados de sendas fisgas (una especie de palo largo con un tridente de hierro en uno de sus extremos), asaetear a las escurridizas anguilas que en gran número criaban en este lugar allá por la mitad del pasado siglo XX.

Esta laguna tiene una característica curiosa, una serie de regatos la alimentan de agua dulce por su extremo Sur y una barra de arena (la playa Frouxeira de Valdoviño) la cierra por su parte Norte, pero claro, de tanta agua dulce que fluye el nivel sube, y sube, hasta que la tensión acumulada sobre la arena de la parte Norte, rompe el dique natural para buscar la salida al mar (mejor dicho, al Océano Atlántico), creando un canal de salida de agua dulce y al mismo tiempo, según las mareas, de entrada de salada y nuevos nutrientes, hasta que una fuerte marejada vuelve a poner la barra de arena en su sitio para que la Naturaleza inicie, de nuevo, el ciclo, y así hasta el infinito (que según las Matemáticas, es en donde se unen la líneas paralelas y para los creyentes, supongo yo, debe vivir Dios).

¡Todo un ecosistema!, que se diría ahora. De aquella se veía como la cosa más normal del mundo. Cuando el hombre estaba, todavía (ainda), en comunión con la Naturaleza.

Pues, si señor o señora,  ya sé que era un pequeño salvaje, pero eso de procurarte la comida con tus propias manos, es, la mejor sensación que conozco (a nivel alimenticio, claro).

En fin, para no perder el hilo, sigo contando: En la zona de los cañaverales, existían (y existen, a pesar de los pesares) unas isletas de unos dos por dos metros, en las que nos situamos armados con aquellas armas de destrucción masiva (para las anguilas), y a ojo de buen cubero (toda vez que la visibilidad era escasa, debido a la turbiedad de las aquellas aguas), lanzábamos nuestras fisgas al fondo de los canales que entre las isletas discurrían con un doble objetivo, uno, que la fisga impactara en una anguila y, dos, que la fuerza del impulso fuera suficiente para que el compañero recogiera a la posible presa en la isleta de enfrente, paralela a la nuestra, para a continuación repetir la operación en sentido inverso.

Fue un domingo (aquella mañana), que no volví a repetir. Pero eso sí, les diré que aquel mediodía comí en casa de Pepe Casas, que hizo de anfitrión, y para mi desgracia, no volví a probar una empanada de anguilas como la de aquel día.

Escrito por ártabro a las 4:43 pm del Sábado, 13 de Enero de 2007
Categoría: Sociedad - Personal - Relato

D. Victorino

Absoluto

Literatura EspañolaDe esta palabra no tengo recuerdos claros, ni oscuros, esta es la verdad. Siempre he navegado en la mayor de las incertezas.

Lo que si recuerdo es a mi profesor de Literatura Española en el Instituto “Concepción Arenal”, D. Victorino, hijo de Salamanca que ejercía su magisterio en Ferrol, cuando él lo que quería, era ser Catedrático en su ciudad. Era un hombre pulcro, bastante afectado y siempre vestía traje de chaqueta, tendría unos seis o siete, entre el negro y el gris, curiosamente todos iguales en su corte, se conoce que D. Victorino tenía un sastre de imaginación limitada, o bien D. Victorino era un ordenancista chapado a la antigua. Yo me inclino por esto último.

Bovino, es decir Bovino, la B pronúnciese “be” y la V como “ufe”.

¡Chico, no sea usted bovino!, era su expresión favorita, cuando algún chaval confundía un soneto con otra forma de poesía o no se acordaba de las obras de Lope de Vega, por la derecha (¿O eso era en Geografía con los afluentes de los ríos principales?, ha pasado tanto tiempo que uno se remite al principio, del artículo, naturalmente).

D. Victorino sabía pronunciar. El caballo, era el cabaillo, tenía muy claro su sitio dentro de su profesión, no como otros que les pasa como al burro del señor Antón, que hablan, pero no “prenuncian”.

Otras veces, con una patilla de sus gafas rozando los labios, cual rapsoda sexagenario al que se le escapa la vida y teme no volver a enamorarse, subido a la tarima, nos declamaba:

¡Que talle, que donaire, que alto cuello de garza!

Va doña Endrina por la plaza.

Y a nuestros oidos llegaba:

¡Que taille, que donaire, que alto cuello de garsa!

Vfa doña Endrina por la plasa.

Nos enseñó a muchos ferrolanos amar la lengua castellana, aún a su pesar, quizás sin su diligencia, tal vez, la hubiéramos aceptado antes.

Escrito por ártabro a las 6:45 pm del Jueves, 13 de Julio de 2006
Categoría: Personal - La vida - Relato

Ladrones

Cuando la infancia acude en tu auxilio

LadrónMi tía Carmiña, rubia y de ojos azules, pero con un carácter de padre y señor mío, se quedó soltera, y no fue por falta de pretendientes, posiblemente a ella no le gustaron lo suficiente y prefirió vestir sobrinos, que, desde luego, no eran santos, en el mejor sentido de la palabra.

Y vaya que si los vistió, cada poco tiempo aparecía la tía Carmiña con un jersey (siempre gris, todavía los niños usábamos pantalón corto y corbata con camisa blanca) de punto inglés y cuello de pico, lana gruesa pero suave, para que mis inviernos, y los del resto de sobrinos, fueran más llevaderos.

Ella, con buen criterio (toda vez que vivíamos en distintas ciudades) los hacía crecederos a ojo de buen cubero (vamos en plan tonel) y recuerdo que yo tuve por lo menos tres, todos muy similares, pero eran calentitos y jugosos.

El caso es que, mi tía Carmiña nos contaba cuentos a la menor oportunidad y un día nos dijo:

Una criada de una casa de la Galicia rural, ya hace muchos años, todas las noches antes de acostarse, miraba debajo de la cama, por miedo a los ladrones. Un día, al mirar, se encontró a un ladrón. Y le dio un soponcio.

¿Usted ha mirado alguna vez si debajo de su cama tiene a un ladrón?

Escrito por ártabro a las 3:11 pm del Viernes, 23 de Junio de 2006
Categoría: Personal - La vida - Relato

Noche de San Juan

Una tradición ancestral

Hogueras de San JuanCuando llega este día, mejor esta noche, me acuerdo de aquella noche de San Juan, tendría yo unos ocho años, en Guitizá, una aldea del ayuntamiento de Sobrado de los Monjes (A Coruña), en la que todos los vecinos participaron juntando todos los trastos viejos que en los fayados había y fueron apilando en una informe pira funeraria, para quemar el pasado y dar la bienvenida al buen tiempo.

Los mozos, con una pértiga que les daba altura sobre las llamas saltaban aquella “lumieira” y de alguna manera se purificaban. A mí me daba terror pasar esta prueba, pero al mismo tiempo lo estaba deseando, cuando mi tío Jesús me dijo que podía saltar si quería, ganó el deseo al miedo. Y entonces, tomé impulso, clave la pértiga en el centro de las llamas y aquella madera hizo el resto, me elevé, casi volé, una eternidad estuve levitando y cuando caí al suelo de pie, con un suave trote frene la inercia, los mayores prorrumpieron en aplausos y gritos de ánimo. ¡Qué felicidad!

Hace ya muchos años de esto, pero el recuerdo sigue vivo.

Información en La Voz de Galicia, Celtiberia y Cometa Mágico.

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