Formidables
Historia de la memoria
Hace ya bastantes años, cuando aún la televisión no había suplantado a la radio, como artefacto central de las reuniones familiares españolas, en esa hora vespertina después de la cena, en la que los distintos miembros se cuentan la última historia del día, en muchos hogares se escuchaba un programa “Ustedes son formidables”, dirigido por Alberto Oliveras y cuyo guión seguía una estructura repetida semana tras semana:
“Persona necesitada de ayuda económica, para resolver una insuficiencia urgente de tipo laboral, de vivienda, de salud, etc., acudía en solicitud a la Cadena SER”.
Y desde los micrófonos de la SER, Alberto Oliveras, con su voz bien modulada y un tanto engolada, incitaba a la colaboración de la ciudadanía con su llamada a la solidaridad, más bien caridad, pues lo que se pedía era dinero para aliviar o resolver el problema semanal.
A lo largo del programa, se iban recibiendo llamadas telefónicas en la emisora de distintas personas conocidas y anónimas que, contribuían con sus donativos de 100, 500 o 1000 pesetas. Pero como la tal necesidad era de 100.000,- pesetas y solo se llevaban recaudadas unas 22.525,- a cada rato el locutor hacia una llamada a rascarse el bolsillo, con su frase “Ustedes son formidables”, que por repetida llegaba a ser algo cargante. Motivo por el cual, mi hermano José Luís, dio en transmutarla por “Ustedes son miserables”, que para mí tenía un significado más real con la situación retratada en el programa y, para nuestra desgracia, era un reflejo de la época.
Al final, siempre, aparecía un desconocido benefactor que facilitaba la cantidad restante, y todo el mundo respiraba aliviado por haber asistido a tan grande demostración de amor al prójimo.
Hoy, todo el mundo se echa las manos a la cabeza, diciendo: ¿Cómo ha podido ocurrir?
Creía, que trabajando con honradez y perseverancia, poco a poco, conseguiría su objetivo: Medrar en su empresa.