Trascendencia
¡Cuantos crímenes se cometen en su nombre!
El hombre, cuando empezó a tener conciencia de si mismo, inmediatamente se hizo las consabidas preguntas: ¿Quién soy?; ¿De donde vengo?; ¿A dónde voy?
Y rápidamente, alguien, encontró la respuesta al caso: Eres hijo de Dios, él te ha creado y harás su voluntad.
Genial, todo explicado, con lo que se podía dedicar a la conquista de este Mundo, sin mayores preocupaciones.
A medida que fue conociendo mejor su medio, empezó a sacar conclusiones que entraban en contradicción con bases tan arraigadas. Había dejado de pertenecer a un tipo de vida, en la que la leyenda, la superstición, la ignorancia y la superchería, habían reinado. Ahora, tenía conocimientos científicos, había estudiado en libros los pensamientos e ideas de otros anteriores, sabía de nuevos sistemas tecnológicos, en definitiva, había adquirido madurez intelectual.
Pero la vieja concepción del Mundo, se resiste a evolucionar. ¿Por qué?
Se han creado demasiados intereses, mundanos, entre las castas dirigentes a las que la vieja teoría les va como anillo al dedo, para mantener su poder y control sobre amplias capas de la población. El miedo a lo desconocido es un poderoso argumento.
Mucha gente considera que, el temor de Dios, es él que contuvo al hombre contra el propio hombre. Que gracias a las leyes morales, impartidas por las religiones, hemos llegado hasta aquí. Es posible, algo de razón tienen quienes tal cosa afirman. Pero y a partir de aquí, ¿qué?
¿No es posible otro Mundo, sin el temor a Dios?; ¿No le llega al hombre su propia humanidad, para hacer ese Mundo?
Estos días nos dice la prensa que, la Casa Blanca ha denegado al presidente electo
Desde que se estableció en España la asignatura “Educación para la Ciudadanía”, se alzaron voces discrepantes sobre su conveniencia, finalidad y oportunidad. Se vino a decir, desde la derecha política y la jerarquía eclesiástica católica que, lo que se estaba tratando de hacer era un adoctrinamiento de los jóvenes con fines inconfesables.